martes, 22 de mayo de 2012

¡Helo aquí!


Probamos con Horacio, Horace, Vincent y Vicente, incluso insistimos con Hamlet. Pero nada, ni caso. Al final se ha decidido por Holmes, //Jol - mes//, no //Jolms!! Ahora estamos intentando que no deje la casa llena de excrementos. La cosa parece ir bien, pues lo hace a las puertas de las habitaciones. Iremos informando.

jueves, 17 de mayo de 2012

Nota informativa

Recomiendo al inclasificable que, enmascarado en la identidad de la cobardía, ayer me acusó de ciertas conductas impropias, que antes de lanzar exabruptos e insultar a mis compañeros verifique y contraste la información que pretende denunciar. Ya te vale.

lunes, 30 de abril de 2012

Mi primer libro de cuentos

Pues eso, que estoy de año... Hace 15 días no tenía ni idea de esto, pero gracias a Victor García Antón, que es un sol, los chicos de las editoriales Tres Rosas Amarillas y La Casa de Cartón, José Luis Torres y José Luis Pereira, han decidido editarme mi primer libro de cuentos: Matar en casa y otros cuentos formidables. Me lo presentará mi buen amigo David Torres. Los datos están ahí al lado. Y esta es la foto de la portada. Gracias.

jueves, 12 de abril de 2012

Ha muerto Miguel de Francisco

Ha muerto Miguel de Francisco. Muchos le conocisteis, muchos me habéis oído hablar de él. Había creado un heterónimo genial: Peabody. Miguel era valiente en sus escritos, en su vida, pintaba, escribía, le gustaba vivir. También era un amante de la solitude, al principio por vicio, al final por necesidad. Publicó conmigo algunos poemas en aquella antología llamada 23 poetas y un DNI y sacó la plaquette La perversión de Peabody Con un grupo estupendo de ex alumnos había fundado hace poco una revista generosa: Poetas ConVersos. Quizá recordéis este poema.


Sagrada Hembra

Hoy morderé tu rodilla, la más ejercitada a lo largo del día en genuflexiones y golpes de violencia genital. Y gustaré su sabor de hembra severa y religiosa, junto a la tira de cuero de tus sandalias, los aromas de tu sexo y los ungüentos y perfumes propios de su cometido.

Pues así te adoro, irremediable bestia mía, con tu expresión grave, tu delicadeza y tu estruendosa exigencia de respeto. Con la fidelidad de la piedra a la columna, con alcancías repletas de dracmas y táleros, dólares y maravedíes; toda la plata que a lo largo de los tiempos se ha entregado a cambio del amor.

Así es como te amo. Con el sabor incandescente de placeres que tú tan bien conoces: tu orina, como una miel tierna y fluida, y lo afilado de tus dientes; la sangre rezumante de mi cuello recogida en el pecho como un triunfo, como laurel de una lengua irreprochable.

Por eso te buscaré a la salida de la iglesia. Sé que adoras a un dios que no condena tu sagrada habilidad, y que, hecho carne, descenderá algún día para hundirte un cuchillo entre las vértebras y deleitarte con un nuevo acorde de guitarra.


Y es lo que pasa con la gente solitaria. Se mueren en los hospitales y nadie nos lo comunica. Aunque en su móvil tengan nuestro teléfono. Aunque sepan que de vez en cuando ibas a visitarles. Fue Marisol a verle el sábado 24 de marzo. El 28 murió. Nos enteramos ayer, sencillamente porque después de mucho insistir una recepcionista nos ha desvelado el secreto. No éramos familia. Por no sé qué ley o argucia o pretexto sólo un familiar directo podía revelarnos su muerte. Mierda. Tenía 62 años. Mierda. Fue mi alumno. Es un gran poeta. Era mi amigo.